En nuestro movimiento creemos firmemente que la política debe construirse desde la inclusión, la empatía y el respeto a la diversidad de nuestra sociedad. Hoy más que nunca, es importante reflexionar sobre el rumbo que están tomando algunos espacios políticos en Hidalgo.
De acuerdo con información dada a conocer por el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo, los nuevos partidos políticos como Espacio Hidalgo y Encuentro Solidario, así como Movimiento Ciudadano, destinaron recursos públicos para actividades de capacitación; sin embargo, estas acciones se enfocaron principalmente en personas jóvenes, dejando de lado a sectores históricamente vulnerables.
Una deuda con los sectores más vulnerables
Resulta preocupante que, pese a contar con financiamiento público para fortalecer la participación ciudadana, no se hayan registrado acciones específicas dirigidas a personas con discapacidad, ni a integrantes de pueblos indígenas y afromexicanos.
Esta omisión no es menor. En un estado con una riqueza cultural profunda y una importante presencia de comunidades indígenas, ignorar estas realidades significa perpetuar la desigualdad y limitar el acceso equitativo a la vida democrática.
La inclusión no debe ser un discurso, sino una práctica
Como partido, sostenemos que la verdadera transformación política comienza cuando se escucha a todas las voces, especialmente a aquellas que históricamente han sido invisibilizadas.
No basta con cumplir requisitos administrativos o destinar presupuestos: es necesario traducir esos recursos en acciones reales, accesibles y medibles que impulsen la participación de personas con discapacidad y de comunidades indígenas.
Nuestro posicionamiento
Reafirmamos nuestro compromiso de trabajar por una política verdaderamente incluyente, donde:
- Se diseñen programas específicos para grupos en situación de vulnerabilidad.
- Se garantice el acceso equitativo a la formación y participación política.
- Se promueva una representación real de la diversidad social de Hidalgo.
La democracia no puede construirse dejando a nadie atrás. Nuestro deber es claro: abrir espacios, generar oportunidades y asegurar que todas las voces sean escuchadas.
Porque una política sin inclusión no es transformación. Es exclusión.